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De la Certeza a la Curiosidad

Updated: Oct 26



De manera instintiva, típicamente se nos ocurre pensar que nuestra verdad es la verdad. Que nuestro planteamiento es tan cierto, que es lo único o lo más cierto. Esta mirada se genera desde un sesgo natural hacia nosotros mismos en función de la experiencia, del conocimiento y, sobretodo, darnos prioridad y apoyar lo que decimos. Por ello, una conversación podría no fluir o perder su valor intrínseco, que consiste en generar un acuerdo partiendo de lo sugerido o creado por las partes envueltas. Es decir, navegar entre lo que tú dices (A), entre lo que yo digo (B) o crear una tercera entre ambos (C).


Para hacer trabajo con otros, es imprescindible tener consciencia de dos polos que podríamos estar visitando: la certeza o la curiosidad. La certeza, podría ser ese algo que funciona o existe en un momento, pero tal vez ya no tanto. Es estar situado en la memoria, la opción más fácil. Este es el polo hacia dónde nos inclinamos. Pudiera estarse jugando desde el marco “yo estoy en lo cierto, tú estás equivocado”.


Por otra parte, la curiosidad es sonreír, refrescar, detener, soltar, aventurar o ceder temporalmente a algo que funcionaría, aunque en el momento no lo vea así. Es detener el tiempo y crear un vacío a mi verdad para escuchar otra verdad diferente a la mía. Es un proceso de seducirse, asimismo, para dejar correr emociones opuestas, es la sensación de usar los zapatos en el pie contrario y disfrutar de su fastidio. Pudiera estarse jugando desde el marco “yo estoy en lo cierto, tú pudieras no estarlo, aunque en este momento no lo alcanzo a ver”.

Aquí algunas presuposiciones adecuadas:

  1. Si la verdad solo fuera una, hubiera tantas verdades como personas; entonces, ¿sólo la mía es válida?

  2. Si escucho a otros, asumiendo que puede funcionar con su enfoque, ¿qué podría perder?

  3. Si la empresa está conformada por más de uno, ¿qué tal escuchara y aceptar lo que dice otro desde afuera de mi área?

  4. Si a pesar de lo que pienso, cedo al planteamiento mínimamente lógico de otro, ¿no valdría la pena correr el riesgo?

  5. Si hay otra propuesta tan buena como la mía, ¿podría dar la oportunidad para que otros (se) crezcan?

  6. ¿Y si estoy equivocado a pesar de mi certeza?

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